Dicen quienes la hacen que la gran oposición entre la TV y la radio radica en el alma. Que la primera es poder y la segunda se vincula a lo espiritual. Ari Paluch, el hombre del Combustible espiritual (su best seller), adhiere. Desde mañana volverá a fortalecer el alma, pero por nueva emisora. Trasladará El exprimidor a Radio Imagina (104.3) y sentirá que la expresión “al aire” es más que el milagro de su voz emanada por miles de aparatitos: “En mis últimos años el alma, justamente, tiene un sentido y en la radio se siente. Es el lugar del mundo donde más me parezco a mí. Me siento y fluyo, estoy en eje. Suena místico, pero estoy en el lugar en que tengo que estar”.

En la mudanza de dial (de Radio Uno a Imagina) tuvo que ver Mario Pergolini. Tomó las riendas de Uno desde la gerencia artística y anunció que necesitaba “el aire libre”. Ari buscó otros horizontes para las dos ediciones de su programa (de 6 a 10 y de 18 a 20).

¿Te fuiste de la emisora en buena relación?

De primera. Ellos me llamaron para agradecer mis palabras el último día. Quién sabe si el día de mañana uno no vuelve. Fue una década en esa emisora. Se cerró una etapa. Esta fue la primera vez en más de 15 años que paramos 15 días.

¿Te hubiera gustado poder hablar con Pergolini?

El fue generoso en una entrevista que le hicieron. Dijo que necesitaba el dial libre y está bien. Hacemos cosas distintas, no tenemos vinculación. Pero nunca se sabe el día de mañana. Yo sé que lo que vendrá en Uno será exitoso.

¿La espiritualidad te cambió también el modo de tomarte la profesión y sus altibajos?

Exacto. Antes era como una carga dar examen todos los días y hoy es una misión. La espiritualidad te enriquece hasta periodísticamente. El comportamiento espiritual está por arriba del ideológico. Ahora soy absolutamente más tolerante. Parece lugar común, pero es así: cuando damos lo mejor, recibimos lo mejor.

Aaraón Paluch (de ahí el diminutivo Ari) se da el lujo de comandar una “nave” con casi 40 empleados. Un ciclo que funciona al estilo de una mini-redacción. “La edición matutina del programa se parece mucho a un diario e intenta combinar temas agradables para compensar la dura actualidad de la mañana”, explica. “A la tarde, en cambio, hacemos una revista. El secreto del buen funcionamiento tiene que ver con el timing. De lo frívolo pasamos a lo serio y viceversa. Yo soy un conductor que es periodista y un periodista que conduce y entender los dos roles es ventaja”.