


Un fallo judicial prohíbe que se modifique la fachada. La bisnieta del arquitecto habló con ArteargentinA.Com y contó que desapareció el mobiliario.

Hace seis meses, la confitería Richmond estaba en boca de todos. La inesperada noticia de su cierre causó un revuelo entre los porteños, tanto los que solían frecuentar el tradicional lugar como los que no lo hacían. Hubo manifestaciones en la calle Florida y muchas notas al respecto en los medios. Pero pronto las voces se acallaron y no se supo más nada de la confitería.
Hoy el local donde funcionaba la Richmond sigue cerrado. Ahora, un nuevo fallo judicial prohíbe a los propietarios de la mítica confitería Richmond modificar su fachada y su estructura para instalar allí, como pretendían, un local de Nike.
La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad confirmó hace unos días la medida cautelar que ordenaba que tanto el propietario como los inquilinos de la confitería, situada en Florida al 400, debían abstenerse de “efectuar o continuar cualquier modificación, restauración o alteración” en la estructura y el frente del inmueble, incluido el mobiliario.

En diálogo con ArteargentinA.Com, Marcó comenta sus sospechas: “Dentro de la confitería había sillones Chester, lámparas belgas de principio de siglo, mesas de madera…
Temo que el propietario anterior o el nuevo se llevaron todo y lo remataron”.
La decisión judicial insta al gobierno a establecer una custodia policial durante las 24 horas para resguardar el inmueble. La sentencia fue dictada después del recurso de amparo que presentó la diputada María José Lubertino (Frente para la Victoria) con el fin de proteger el valor histórico y cultural de la confitería.

La confitería Richmond, ubicada en Florida 468, se fundó en 1917. Por allí desfilaban a diario intelectuales de la talla de Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal. En el subsuelo de la confitería, además, convivió durante 40 años el mundo de los maestros de ajedrez y de billar que se reunían a jugar a cualquier hora.
Por los billares han desfilado personajes como Carlos Monzón, Susana Giménez, Fernando De la Rúa, entre otros.
La Richmond fue diseñada por el arquitecto belga Julio Dormal, bisabuelo de Juana Marcó. Dormal también diseñó los Bosques de Palermo (Parque 3 de Febrero) junto a Carlos Thays, el Hipódromo Argentino y terminó el Palacio del Congreso.
En cuanto a su obra privada, al día de hoy se puede ver la residencia de Julio Peña que sigue en pie, en la calle Florida, al lado de la confitería Richmond, y es sede social de la Sociedad Rural Argentina.
1 Comments
Nada sorprende , la Argentina deja su historia entre los escombros , pierde su identidad , sin embargo pretende fomentar el turismo ¿ Para mostrarle què ? , ya se ha perdido una parte importante del patrimonio que daba cuenta de los florecientes años . de su inicio , de su cultura . Espero que esta vez no suceda lo mismo con la Confiteria Richmond