QUIZÁS…UNA COPLA AL OCASO.

(No pierdas de vista al calendario)

 

 

Ochenta años tenía, cuando solo contemplaba

El volar de las palomas ó esos niños que jugaban.

Ochenta años tenía cuando al transitar la plaza

Dialogaba con las flores de camino hacia su casa.

Ochenta años tenía cuando a su lado pasaban

Los jóvenes presurosos sin metas aún fijadas.

 

Ochenta años tenía y a sus hijos recordaba

Cuando tomaban sus manos y por…¡Papá! Lo llamaban.

Ochenta años ya no tiene, pero mantiene vigente

Lo pensado al tenerlos y lo pregona a la gente.

Le dicen…- Loco- ó – El Viejo- quienes pasan a su lado

Con clemencia ó displicencia casi es un ignorado.

 

 

Fue una vez Feliciano y mas tarde Don Gimenez

Pasó por Abuelo Feli y ahora a nadie tiene.

No porque los tenga lejos, están cerca, demasiado,

Pero no les interesa, ya es un viejo, a caducado.

Folklore de toda vida, de una vida entre tantas,

Sones de música lúgubre, pentagrama sin esperanzas.

 

Todo comienzo termina, pero no existe un final,

Pues si perdura el recuerdo, nunca llegará a ser tal.

Los Viejos ó los Locos tienen, una probada experiencia,

Pero ante ojos lozanos cambia hasta ser clemencia.

Clemencia jóven ó adulta, acaso…inmadurez,

Destino cruel de la vida, con su sentido soez.

 

Feliciano aún existe, y los hay con otros nombres,

Aunque medien las arrugas, éstas no hacen los hombres.

Ochenta años tenían cuando miraban el mar,

Ya no hay tanta tristeza, pues no es uno, ya son más.