PERSONAJES DE MI CIUDAD…

 

Ropa gris algo brillosa, no tan limpia y arrugada. Tu boca no dice nada, pero tu piel dice mucho.

Con solo mirarte escucho, al compás de tu bastón, ese sencillo pregón que solo nos da el calendario.

Poseés todos los años, los de lucha, los de gloria, representás a la historia de mi querida ciudad, te lo digo de verdad, es mucha mi admiración.

¡Viejito del acordeón! Con la cajita surtida, con la que vos y tu vida sostienen esa…amistad.

Del sustento y la bondad que derrama el bordoneo, sonido agridulce y feo, armonioso y vivaz, silencioso y locuaz, sos todo eso, viejo hombre.

Del cual ignoro el nombre, cosa que no interesa mucho, quizás te digan Don Lucho, Don Juan o seas José.

Sin saberlo solo se, que estás ahí, en la esquina, en donde se arremolina la turba que va de prisa.

El que te brinda su sonrisa ó ese gesto de ignorancia, vos, tu rostro, la distancia que te separa de tu niñez.

Fuiste quien alguna vez, pensó…quizás en ser doctor, tal vez en algo mejor, carnicero ó florista.

Lo bueno es que aún existas, que nos ordenes las pautas, ahí con tu acordeón flauta, con pasos dobles ó rumbas.

Sos un manual que no abunda, arrugas que da la lucha, del vivir de “cucha en cucha” con mal tiempo ó bajo el sol.

Pedazo de corazón…! Viejito, el Don sin nombre, seguro existen hombres con planes muy futuristas, te ruego que mucho resistas ante toda intemperancia.

Pues tenés mucha importancia haciendo eso, que hacés, quedate más no dejes de hacer sonar el instrumento.

Que esas teclas a viento indiquen que el oasis está, para cuando la maldad abate, agobia, duele.

Así como el hombre muele ese grano de café, vos inyectás esa fe, que al vivir se ve que falta.

Mi ego hoy se agiganta ante tu presentación, esta actual generación de los años y pico, te agradece…¡ Che viejito!, por estar, eso no mas, quedate ahí donde estás, con tu música y quizás. Ese ser que mucha hiel derrama. Se detenga  al mirarte y escucharte…corrija su pentagrama.