CARTA ABIERTA AL VECINO DEL  ÚLTIMO PISO…

“ESTIMADO SEÑOR JESÚS”

Lo que motiva la presente es una seriada incertidumbre, creada a través de los hechos que rodean a quien suscribe conjuntamente con gran parte de la humanidad por usted creada y que convive en este edificio.

Es justamente ese núcleo de seres, autotitulados como los incentivadores de la fe que por usted profesan, los mismos que demuestran día a día, hora tras hora, segundo a segundo, que lo manifestado en una incontable cantidad de oraciones, no son más que demagógicas frases expresadas con el solo fin de lograr beneficios poco y nada espirituales.

Expreso esto, de esta manera, pués lo que paso a detallarle es lo que realmente debo consultarle a usted:

  1. ¿Cómo es posible…que quienes embanderan sus vidas con el emblema de la honestidad, en sus actos no lleven a cabo lo que profesan y por el contrario, se esfuerzan, aunque crean que no, para demostrar que la deshonestidad es lo imperante en sus pautas de vida?
  2. ¿ Como es posible también…que quienes hayan estructurado leyes en defensa de la justicia, con todo lo importante que esta palabra implica, no solo evaden cumplirla sinó que no escatiman esfuerzos para crear nuevas leyes de dudosa legitimidad, que hacen obnubilar las antes creadas y desechen la veracidad de la palabra justicia y todas sus implicancias?
  3. ¿ Como puede ser…que quienes pregonan una libertad individual y soberana, olviden los derechos a que son acreedores quienes van por la vida tratando de cometer malas acciones y no porque lo premediten al hacerlas buenas, sino que el no actuar con malicia es ya una buena acción.

Como verá, solo le he mencionado tres puntos pero son muchos más y no quiero pecar de aprovechador, pues considero un privilegio de pocos el poder lograr que usted conozca cuales son mis dudas y a través mío, la de mis hermanos, aquellos que deambulan por la vida por un sendero limpio, que quizás no sea impecablemente blanco, pero las manchas que pudiere tener no son imposibles de quitar.

Desearía una respuesta a la mayor brevedad, pues, agregar más incertidumbre a la ya existente no sería gratificante. No piense usted que soy un producto inmaduro de su creación por hacer este tipo de cuestionamientos, quizás esté de acuerdo con usted si por un momento, considera un lirismo altruísta al querer la reciprocidad para todos los habitantes del edificio, reciprocidad ésta tanto para los triunfos como para las derrotas, las alegrías y las penas, la vida y la muerte, pero vida digna y muerte en paz, eso es lo que pido Sr. Jesús…y no es porque solo por mi imaginación esto puede ser posible, sino que, a través de sus mandatos, sus ejemplos, sus designios, no indican otra cosa mas que, no es imposible.

Lamentablemente, y aquí debería agregar un cuarto punto a los tres ya expuestos, están aquellos que con mas valentía que la que yo tuve que “fabricarme” para escribirle esto, gritan lo que hoy usted lee y luego de escucharlos los señalan dentro de una bandería determinada y/ó son marginados de una sociedad que, como la palabra lo indica, falsea los reglamentos, pues como tal, una sociedad reparte en igual parte ganancias y pérdidas, pero esta sociedad en la que vivimos, eso no existe y para colmo de males, se incrementa día a día lo que tendría que desecharse.

Es mi deseo recibir de usted una palabra que me anime a pensar que lo antes redactado es un mal sueño, espero que de ser así, al despertar del mismo pueda tener en mi mano izquierda la suya fuertemente tomada y en la derecha la de quienes comprendieron el mensaje y expresan a la vez, que la verdad está en cada uno, solo basta animarse a demostrarlo.

Muchas gracias por su tiempo, lo saluda muy atentamente

Juan Vigna . Integrante del consorcio . Planta Baja

Esta editorial de Juan Vigna le gustaba muchísimo a Juan Alberto Badia y mas de una vez la leyó al aire en distintas ocasiones…

ArteargentinA y Juan Vigna tributan con estas lineas a Juan Alberto Badia, un grande que partió de gira !