El personaje de un niño envidioso, de cachetes inflados, consentido por su mamá, llamado “Kiko” e interpretado por el genial humorista mexicano Carlos Villagrán está de visita en el Perú, en compañía del Circo De Italia…
¿Con qué se van a encontrar los asistentes al espectáculo?
“¿Qué van a encontrar?, pues depende de lo que escondan, no mentiras no se la crean. En el show se van a encontrar al eterno “Kiko” de siempre, y podrán disfrutar con él, la diferencia va ser que lo van a poder estar viendo después de 41 años que cumplí interpretándolo, lo podrán disfrutar más de cuatro generaciones, se pueden reunir para disfrutar el abuelo, el padre, el hijo y el nieto para contagiarse de las tonterías que sabe hacer “Kiko”. Será una experiencia única, con un personaje que es muy característico de estas cuatro generaciones. “Kiko” la verdad es que no sabe hacer nada, pero hay en él extravagancias y comicidades únicas”.
-¿Qué significa para usted Medellín, qué lo motivó a regresar a la ciudad?
“Significa muchísimo Medellín como otras ciudades, pero en particular esta ciudad me gusta mucho, de todo lo que he conocido de Colombia, es la que más me gusta de este país, está muy bonita. ¡Me encanta Medellín!”.
-¿Cómo se integra el show de “Kiko” a los números circenses?
“Los números circenses son el show, mi espectáculo es un complemento, el circo cierra al final con “Kiko”. Les cuento que él quiere bailar, brincar, reírse, pero también no hacer nada. ¿Donde está su comicidad?, como es acostumbrado, él de repente empieza a llorar y se pregunta: ¿por qué no llegó su mamá o el profesor Jirafales?, ahí se da la posibilidad de interactuar con público porque él empieza a abrazar a los asistentes y después los hace bailar, bueno les aseguro que se van a divertir con él”.
-Carlos, ¿Cómo mantiene vivo el niño que lleva por dentro?
“Yo creo que todos llevamos por dentro un niño, con todas las grandezas que tiene ser un niño. Como el mismo “Chavo” y “Kiko”, somos adultos caricaturizando niños, por ejemplo el niño que yo traigo adentro siempre está dispuesto para divertir a toda la gente. Hacer personajes de niños tiene una magia ya que la ingenuidad es un sentimiento muy bello. “El Chavo del ocho” es un programa muy sano, nunca nos vestimos de mujer, ni hicimos papeles afeminados, ni dijimos groserías, ni insinuamos sexo, ni violencia, el humor en el que nos basamos está lleno de tonterías bien hechas y eso le llama mucho la atención a la gente, a todas las edades y a todas las clases sociales. Mientras no pierdas al niño que traes por dentro, es fácil representarlo. Todos llevamos un niño por dentro, la diferencia es yo lo exhorto, lo saco y cobro por eso”.
-¿Cómo nació “Kiko”?
“En un sanatorio, los médicos creían que venía de nalguitas pero al sacarlo se dieron cuenta que eran los cachetes, inclusive en ese momento hizo el primer ‘Chusma, chusma, arr’”.
-¿Qué hará después de visitar Medellín?
“La verdad aquí me despido de Colombia, les digo de corazón adiós a toda mi gente, es para mí un placer supremamente satisfactorio estar de nuevo en este país tan hermoso. Les doy gracias por darme de comer durante 41 años que tengo haciendo el personaje de ‘Kiko’”.
-¿Se retirará de los escenarios?
“No, a veces me tiro pero no me retiro. Retirarme sería muy tonto, me despido de Colombia pero por esta ocasión, esperemos que la vida me dé la oportunidad de regresar”.
-¿Cómo llegó a usted la idea de hacer a “Kiko”?
“Hay algo que ustedes creo que no saben, el programa de ‘El Chavo del ocho’ no era un programa. Nosotros estábamos en televisión independiente de México y en ese momento se abrió la puerta en una cadena nueva de ese entonces, Canal 8, de ahí sale el nombre del programa. A Roberto Gómez “Bola de años”, eh digo Bolaños, le faltaban doce minutos para hacer una barra de programación de una hora y él escribió una historia de niños, me invitó a mí y otros más que ustedes ya conocen, y ahí empezamos a hacer nosotros los personajes. Cuando él me dijo que mi personaje era un niño empecé a buscar un traje de marinero, me saqué de mi pelo unos cachos y le hice dos cuernos a la gorra, torcí las rodillas y me puse a ensayar cómo iba a hablar, ahí inflé los cachetes y me gustó cómo se oía mi voz así, y simplemente así nació”.
-¿Qué tiene “Kiko” de Carlos Villagrán?
“Para hacer “Kiko” primero tuve que amalgamar toda la riqueza espiritual que tienen los niños, segundo me preparé para transmitirlas y tercero me empeñé en hacerlo lo mejor posible. “Kiko” tiene mucho de Carlos, yo aún guardo un poco de inocencia”.
-Carlos, ¿para usted cuál es la magia que tiene el programa del “Chavo del ocho”?
“¿Qué mejor magia que tener tanto tiempo y aún le sigue gustando al público?”.
-¿Considera que se pierde la esencia de los personajes al ser traducida en diferentes idiomas?
“Sí cambia mucho la entonación del personaje original, pero considero que en todos los idiomas al que ha sido traducido el programa, se han escogido bien las voces”.
-¿Cómo son las relaciones con los demás actores de los personajes del programa?
“No hay ninguna relación, si nos encontramos nos saludamos normalmente, pero no buscamos relacionarnos ni para bien ni para mal”.











1 Comments
gosto muito de vc kiko!