EL PESO PIDE LA PALABRA…

 

Me fabrican y…¡Lo juro! Sobran buenas intenciones, salgo al ruedo a borbotones creando síntomas diversos.

Por tenerme viven inmersos en mundos vertiginosos, unos me ven muy hermoso y se esmeran en mi crecimiento.

A otros, con solo un momento, me acarician ó me insultan, por observarme se juntan disputando potestad.

Me entristece, de verdad, ver que olvidan la moral, me poseen y hacen mal los deberes de la vida.

Y eso que…para que me consigan solo hace falta un trabajo, un esfuerzo y a destajo un poco de dignidad.

Pero…insisten en que la moral en la bolsa no cotiza. ¡Caramba!…con esa premisa, si pueden poseerme siendo honestos.

Ya se que canso con esto, pero las ratas al queso, que no es solo para roedores, se avecinan de a montones rasgando sus vestiduras, fabricando caladuras desde niños hasta ancianos.

Por mi se cortan las manos, para estrecharla al enemigo, los guantes para el amigo ofreciendo la salvadora “balsa” con una bandera falsa con mi signo dibujado.

Ya estoy bastante cansado con esta vida acotada, soy valioso y no soy nada, mi cuerpo es de papel con números y firuletes, de nombre tengo…BILLETE y mi apellido es CODICIA.

Quisiera ser como la brisa para acariciar una rosa, reirme de cualquier cosa y navegar con el agua, bordear plazas y estatuas y …hasta poder robar un beso.

Pero debo resignarme de vivir de mano en mano y que me llamen…EL PESO.