Provincia de Buenos Aires: Vecinos critican las desigualdades en Tigre y su “década inundada”

Radio ArteargentinA Chaco AM 740: Los vecinos del barrio Las Tunas padecen desde hace años la postergación y el olvido de una gestión que “vende un Tigre que no existe”, en el que “hacia afuera se muestra que es Miami, pero en realidad, para los que viven ahí es un chiquero”.

ArteargentinA Informa Mejor: A partir del relato de los vecinos el avance de los barrios privados y esas profundas desigualdades hacen que los habitantes del lugar hablen de “la década inundada”.

La historia de Las Tunas se remonta casi 80 años atrás, cuando a la vera del arroyo del que recibe su nombre comenzaron a instalarse un puñado de familias.

Los vecinos más antiguos cuentan que la mayor parte de los habitantes actuales llegaron en los albores del fin de la dictadura, entrados ya los 80.

Durante la última década, este barrio de Tigre en el que viven unas 40.000 personas se transformó con la construcción de tres barrios cerrados: El Talar del Lago 2, La Comarca y El Encuentro.

Este tipo de emprendimientos inmobiliarios ocupan hoy el 46% de las 147 km2 continentales del municipio, pero en ellos residen apenas el 10% de la población tigrense.

La mayoría de los barrios privados del distrito fueron construidos en altura, ya que se asientan sobre bañados naturales que tenían la función de drenar el agua de lluvia y de los arroyos de la zona, evitando las inundaciones.

Al elevar el terreno, para lo cual se utilizó la tierra de las lagunas artificiales o directamente se volcaron miles de metros cúbicos de tierra, los barrios linderos, en general barriadas populares, quedaron encajonados entre los muros de los countries y los arroyos.

Al elevar los trerrenos para la construcción privada los barrios populares quedaron encajonados entre los muros de los countries y los arroyos…

 Los vecinos de Las Tunas son testigos de lo que generó la construcción en altura de los barrios privados, y así lo afirma el vecino Pedro Orieta: “Antes, en una de esas tormentas fuertes nos inundábamos en dos o tres horas y el agua bajaba más o menos rápido”.

“Ahora pasa al revés, el agua sube en siete minutos y tarda varias horas en bajar. Por eso decimos que la última década en Tigre, es la década inundada”, describió.

Esta realidad no es una excepción en el municipio que conduce Sergio Massa, sino todo lo contrario: “Los Troncos, Rincón, Ricardo Rojas, La Paloma, Parque San Lorenzo, San Diego, son barrios en los que sucede lo mismo, por eso la asamblea de barrios inundados sigue creciendo. Porque el municipio no nos da respuestas”, enumeran los vecinos.

Durante la última gran tormenta, el 28 de mayo pasado, más de la mitad del barrio quedó bajo un metro y medio de agua.

A pesar de esta situación, la intendencia se negó a declarar a Tigre como municipio inundable, por lo que los afectados no pudieron percibir los subsidios que tanto desde el gobierno nacional y provincial se anunciaron.

“Las respuestas del municipio siempre son negativas. De hecho, los bomberos y Defensa Civil llegan hasta la ruta y no vienen acá con los gomones. Cuando les preguntás porque no bajan, responden que están esperando la orden del municipio”, relató Karina, otra de las vecinos que participa del espacio de barrios inundados.

Pedro afirma que el arroyo dentro de Nordelta fue reencausado y le estrecharon sus márgenes y que “de sus 8 o 9 metros en que fue reducido a no más de 3″.

Muchos de los habitantes de las zonas que rodean a los barrios privados trabajan vinculados a estos emprendimientos de una u otra manera: jardinería, trabajos de limpieza, seguridad, niñeras y albañilería, son los rubros más solicitados.

Así, esos vecinos acceden a un tipo de vida desconocido para ellos; como el alumbrado público y calles pavimentadas, tendidos cloacales y campos de deportes, piletas de natación, son algunos de los tantos privilegios de los que no gozan en sus propios barrios.

En el caso de Las Tunas, los contrastes son muy concretos, dado que no hay red cloacal y el agua no es tan potable, ya que la red de bombas se abastece de agua de pozo.

El problema surge porque a menos de 500 metros de la plaza central se emplaza el Frigorífico Rioplatense, una de las industrias cárnicas más grandes del país, y en las inmediaciones del barrio hay asentadas tres papeleras.

Según denuncian los vecinos, todas estas industrias arrojan residuos contaminantes al arroyo Las Tunas.

Un estudio realizados por la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA apoya esta denuncia, dado que el informe -basado en muestras de distintos pozos de agua de este barrio-, reveló que las napas freáticas de las que se nutren los pozos municipales, están contaminadas con arsénico, plomo y manganeso. 

Para el ecólogo y vecino de las islas del Delta Fernando Delgiudice, el problema ambiental es una constante en todo el municipio; “Hay más de 3.000 empresas contaminantes en el distrito y sólo dos inspectores para monitorearlas”.

“En los últimos años se han presentado más de 400 pedidos de clausura y no se efectivizó no una sola”, afirmó a Télam el especialista.

Además de la Policía Bonaerense, las barriadas tigrenses son patrulladas por móviles del Centro de Operaciones Tigre (COT), una suerte de fuerza de proximidad financiada por el municipio.

Sus patrullas, integradas por empleados municipales y por policías fuera servicio o retirados, no tienen la potestad de detener personas.

Francisco Longa, vecino de Las Tunas, señaló que los móviles del COT “se mueven igual que la Bonaerense, apretando y persiguiendo a los pibes del barrio y los retienen hasta que llega la policía y se los lleva”.

“La seguridad es un gran mito en Tigre, acá en el barrio tenemos unas 30 cámaras, que nunca colaboraron en el esclarecimiento o en la prevención de un delito, básicamente porque no funciona ni la mitad”, dijo.

“Este año hay un presupuesto de 1600 millones de pesos, pero en los barrios populares estamos siempre igual, a lo sumo hacen un mejorado de las calle. Massa vende la seguridad, vende un Tigre que no existe. Hacia afuera muestran que vivimos en Miami pero la realidad es que para los que vivimos acá Tigre es un chiquero”, concluyó Orieta.

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