ArteargentinA: “Justicia no es venganza”, justificó la chaqueña magnetista. Y sugirió que pueden juzgarse a los montoneros por lesa humanidad.

ArteargentinA: Elisa Carrió arriesgó la armonía que dominaba en Diputados durante el debate para la derogación de la ley 2×1, cuando pidió mejoras de detención para los represores detenidos y jugó con la teoría de los dos demonios.

“La justicia no es venganza (pocos aplausos) la justicia es justicia. Y si ustedes tienen derecho a la verdad como la mayor luchadora que es Estela de Carlotto, les digo que hay una parte de los argentinos que también quieren verdad, como los soldados de Formosa”, cerró su discurso la chaqueña. 

Se refería a la “Operación primicia“, como se denominó al asalto de la organización Montoneros al regimiento de infantería de Monte 29 el 5 de octubre de 1975, cuando aún gobernaba Isabel Martínez de Perón. 

Pero unos minutos antes, con sigilo, había advertido sobre posibles juicios a agrupaciones como Montoneros. “Hay un avance del derecho internacional cada vez más fuerte que quiere declarar delitos de lesa humanidad a los delitos de terrorismo, no sólo del Estado y nosotros tenemos que impedir que eso suceda”, propuso, ante las miradas atónicas de diputados kirchneristas.

“No vaya a ser que estas normas se le apliquen a muchos cuyos delitos están prescriptos, pero que antes mataron”, amenazó. 

“Entonces para terminar esta historia y la tenemos que terminar, pero no terminar sin justicia, ni sin condena. Lo único que tenemos que aplicar a veces es el derecho humanitario, porque la justicia no es venganza”, insistió Lilita. 

Se refería a mejorar las condiciones de detención de los represores, un reclamo recurrente de diferentes sectores del Ejército.

No nos podemos comparar con los genocidas, no le podemos mostrar a la sociedad que gente de 90 años esté hundida en una cárcel, porque esto no responde al humanismo, argumentó Carrió. 

Carrió se hizo eco con citas al perdón de los negros sudafricanos por los crímenes del apartheid, que finalizó con la llegada de Nelson Mandela. 

“Estuve en el Congreso de Sudáfrica, le pregunté a uno porque perdonaron y un chico que cara de malayo me dijo: ‘Perdonábamos porque queríamos la paz’”, contó. “Eso es lo que ellos llamaban la justicia de la restauración”, agregó. 

“No nos podemos comparar con los genocidas. No le podemos mostrar a la sociedad que gente de 90 años esté hundida en una cárcel, porque esto no responde al humanismo”, explicó la diputada de la Coalición Cívica. 

Lilita ya había cosechado los primeros silbidos en el primer tramo de su discurso, cuando apeló a doctrina jurídica para explicar el fallo de la Corte y culpó al kirchnerismo por no derogar la aplicación del 2×1. En un elaborado discurso, de un nivel inusual para la Cámara de Diputados, Carrió justificó el fallo desde la visión positivista de las normas que se basa en Kelsen y citó los argumentos del juez Rosatti.

Reconoció sin embargo, que para aquellos que abrevan en la visión iusnaturalista del derecho  -que sostiene que existen imperativos morales por encima de la ley escrita-, el fallo de la Corte les puede resultar aberrante. Pero luego del elaborado paso por la discusión de fondo de la filosofía del derecho que la llevó hasta Nuremberg, volvió a la política agonal. 

“Acá hay madres y abuelas que estuvieron con nosotros cuando el peronismo no estaba”, desafió, en clara alusión a los primeros años de la democracia. 

“No es cierto”, le respondió Estela de Carlotto, desde el palco vecino al estrado principal, habitualmente reservado para invitados de la oposición.

“¡Dice cosas que no son ciertas!”, agregó con la poca voz que le queda la respetada Taty Almeyda, de Madres línea fundadora. 

Carrió tampoco tuvo mucha adhesión en Cambiemos: sólo la aplaudieron las diputadas macristas María Lopardo y Cornelia Libermann Schmidt, quien se acercó a abrazarla, cuando sólo se oían murmullos aislados. 

“Hay quienes estamos haciendo un trabajo y consensuando un texto y que tengan coherencia jurídica. No nos brindemos a ninguna provocación”, sostuvo Remo Carlotto, el primer kirchnerista en responder.

Jorge Acosta estuvo 40 años esperando un juicio ¿Y ahora hay que liberarlo porqué está viejo?, se indignó Kunkel. 

“¿De qué venganza están hablando? Si hace 40 años estamos esperando justicia en Argentina. Me parece lamentable convertirse en algo que uno no es. No estamos diciendo que los genocidas son pobres viejitos que tendrían que estar en sus casas”, le respondió. 

“Yo conozco al autor material del asesinato de mi hermana. Nunca se nos ocurrió ir a buscarlo. Buscamos que actúe la justicia ordinaria”, concluyó. 

Carlos Kunkel aclaró que para el kirchnerismo la ley en tratamiento no debió hacer falta, pero la Corte Suprema obligó a hacerlo. 

Y se negó a cualquier debate sobre condiciones de detención. “Jorge Acosta estuvo 40 años esperando un juicio. ¿Y ahora hay que liberarlo porque está viejo?”, se indignó.

Mientras que el camporista Juan Cabandié la acusó de no haber ido a la sesión que derogó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y Carrió le recordó que fue una de las autoras, mientras intentaba leer la versión taquigráfica de aquella reunión por su celular.