Chaco en ruinas, “sigue la fiesta en medio de una provincia fundida por Capitanich y sus secuaces”

ArteargentinA: A medida que pasa el tiempo el Chaco cada vez está peor. Crisis financiera totalmente descontrolada, servicios esenciales colapsados y una clase política casi sin presencia en el territorio, conforman un cóctel que podría ser mortal para los chaqueños.

ArteargentinA: Todo esto, encima, en medio de una sociedad que prácticamente ya no cree en los políticos de turno y que ya no se conforma con el versito mediático al que lo acostumbraron durante décadas.

Si uno pone bajo la lupa cosas básicas como el servicio de salud tanto pública como privada, o la protección que brindan las fuerzas de seguridad, o algo básico como el control del tránsito en las principales ciudades, queda al descubierto el mamarracho de provincia en lo que se ha convertido el Chaco.

Las tasas de siniestros viales por las nubes contribuyen a que conducir por la zona metropolitana sea una verdadera odisea compara a cualquier pista de autitos chocadores de los antiguos parque de diversión.

Ni hablar de las prestación de servicios del Hospital Perrando o cualquiera de los centros asistenciales públicos en cualquier punto del chaco que ni siquiera cuentan con cosas esenciales como paracetamol o vendaje para realizar curación. Y si algún ciudadano piensa que si posee obra social está exento de esto, está muy equivocado.

Miles de trabajadores estatales o privados a los que le descuentan fortunas en sus recibos de sueldo en concepto de obra social ni siquiera pueden recurrir a los sanatorios privados que realmente se han convertido en kioscos siniestros que solo atienden de 8 a 18 y que ni siquiera brindan un servicio de emergencia por la noche.

Nobleza obliga, en materia de cortes de suministro de energía eléctrica y agua potable que años atrás era moneda corriente, hasta ahora ni con los calores más fuertes se vuelto recurrente. Si bien se llevan adelante cortes programadas en distintos horarios y zonas de la provincia, el malestar de la gente todavía no se hace notar.

Sí, el valor de las facturas que llegan a fin de mes que comenzaron a arribar sin los subsidios de la “década ganada” que servían para amortiguar golpes y mantener tranquila a la gilada.

Mientras tanto los popes políticos que mandan en el Chaco se encuentran en otra. Peppo, ya lleva casi dos años jugando a ser gobernador y haciéndose cargo de las decisiones políticas que debió tomar que, al fin y al cabo, fueron las que necesitaron los chaqueños para poder sobrevivir a esta crisis. Podrán reprochar internamente dentro del Justicialista esta actitud, pero lamentablemente no quedaba otra.

El otro que sigue jugando a “Rebelde Way”, es Coqui Capitanich que se mantiene firme en su postura híper kirchnerista gritando a viva voz sus diferentes críticas a la gestión de Mauricio Macri.

Habrá que ver si sigue levantando la cabeza y se come un viandazo judicial que lo lleve a declarar a Comodoro Py, o que termine en un pedido de inhabilitación para ejercer cargos públicos por parte de algún juez medio tránsfuga del sistema que le corte sus aspiraciones electorales para el 2019.

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