Este grupo de autoconvocados está llevando adelante una protesta desde la semana pasada en todo el país, que tiene como objetivo que no llegue el grano a las plantas a los puertos del Gran Rosario y también de Necochea-Quequén.

Fuentes del sector indicaron que las negociaciones son ajenas a los exportadores y a la industria harinera y aceitera. Estas son encabezadas por Guillermo Campra, titular de la Dirección de Transporte de Carga del Ministerio de Transporte; Raúl Dente, gerente general de la Federación de Centros y Entidades Gremiales de Acopiadores de Cereales, y los directivos de la Federación de Transportadores Argentinos (FETRA).

“Los que más sufren esto son los que producen el grano”, afirmó Alcaraz a Infobae, quien precisó además que “hay 65 buques sin posibilidad de ser cargados, que en su conjunto, según el valor promedio de alquiler diario, acumularon una pérdida de USD 13 millones”. 

 “Cuatro de cada 10 dólares exportados por Argentina son generados por el agro y las industrias molineras y aceiteras”

“En los puertos desde hoy ya no queda stock almacenado para concretar los embarques. En la medida que no se puede completar el circuito logístico de compraventa no hay liquidación de dólares por las agroexportaciones y esto tiene efectos para la actividad económica en general, porque muchos sectores, como la industria y en particular la automotriz, necesitan de las divisas que genera el agro para importar y producir”, explicó Alcaraz.

En 2017 el INDEC informó que las exportaciones totales de la Argentina alcanzaron los 58.428 millones de dólares. Un 45,6% de esas divisas (USD 26.635 millones) correspondió a las ventas oleaginosas, cereales y sus productos industriales, según el Balance Cambiario del BCRA.

“Solo por ventas de harina de soja, que es un derivado industrial con valor agregado, Argentina exportó en 2017 unos USD 10.000 millones. Fue el principal producto de exportación nacional, del que el país es líder del mercado global. Si a las ventas de la agroindustria les sumamos otros productos como los vinculados a ganadería y lácteos, seis de cada 10 dólares por exportaciones son originados por el campo”, describió Alcaraz. 

 Argentina “es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja, y el tercer proveedor de porotos de soja y de maíz”

“Si esto se extendiese 10 días más, porque ahora sí están paralizadas las plantas y los puertos, porque no tienen más granos para embarcar y procesar, las pérdidas por liquidaciones ascenderían a USD 1.000 millones”, estimó.

El miércoles ingresaron 807 camiones con granos a las terminales de Rosario, un 54% menos que el mismo día de la semana pasada, de acuerdo a datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

“EL FOCO DEL CONFLICTO”

Los transportistas decidieron iniciar una huelga hasta que el Gobierno intervenga para establecer un tarifario de referencia por kilómetros y carga, que se actualice con la inflación y tenga carácter obligatorio.

El del transporte de cargas es un sector muy atomizado, principalmente los integran choferes que cuentan con su vehículo propio o bien pymes. Cada flete en la mayoría de los casos se pacta en forma individual y este tipo de contratos produce una multiplicidad de tarifas sobre las que inciden el peso, volumen y tipo de producto transportado y la ruta elegida.

A los transportistas esta práctica le puede traer dificultades, pues muchas veces el precio del flete es impuesto por el dador de la carga, así como las condiciones de la operación y plazo para el cobro del mismo. Una cuestión conflictiva es determinar el derecho a cobrar estadía y lucro cesante cuando se producen demoras para descargar: estos ítems no suelen estar contemplados en la transacción y en definitiva son afrontados por el transportista.

Pero en este caso, la protesta de los transportistas autoconvocados excedió el ámbito de la mesa de negociación por las tarifas, donde intervienen las cámaras representantes, y generó hechos de violencia y vandalismo que motivaron el rechazo y repudio de distintas entidades, como la cooperativista Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) y de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC).

También las cuatro cadenas de valor agroindustriales ACSoja, Argentrigo, Asagir (girasol) y Maizar (maíz y sorgo) expresaron “su rechazo y preocupación frente a manifestaciones de violencia en las rutas argentinas”.

“Esta situación es inadmisible puesto que un grupo ínfimo de violentos genera la paralización de todo el sistema de entrega de granos, afectando a los productores, a la industria, a la exportación y al país en su conjunto. El costo de los fletes es fundamental para la competitividad de las cadenas agroindustriales”, precisaron las cuatro cadenas de valor.

Andrés Alcaraz, de CIARA-CEC, advirtió que “este grupo de transportistas autoconvocados, que no tiene representación gremial, está llevando a la paralización de las exportacionesdel país, restándole la liquidez de la economía, en sectores sensibles por su demanda de divisas como la industria automotriz. Tenemos que preguntarnos si a mediano y largo plazo el futuro de nuestra economía, en un sistema democrático, no está preparado para defenderse de este tipo de protestas de naturaleza extorsiva y violenta”.