“El Mundo, la radio…”

ArteargentinA: “El Mundo, la radio…”, Martín Berrade propuso un “recorrido por el esplendor de la BBC argentina”. Una historia protagonizada por las grandes figuras de una época dorada para el espectáculo.

ArteargentinA: Quizás la nostalgia por un tiempo que no vivió, sumada a la fascinación que le genera el céntrico edificio porteño ubicado en Maipú 555, se convirtieron en motivos suficientes para Martín Berrade. El joven autor -locutor y periodista- llevó adelante un trabajo de investigación basado en testimonios actuales y lo cristalizó en el libro “El Mundo, la radio?”, en el que ofrece al lector “un recorrido por el esplendor de la BBC argentina”.

La publicación (ediciones Corregidor) cuenta la historia de la emblemática emisora desde los días previos a su lanzamiento hasta que desaparecieron de su programación los más recordados radioteatros, comedias familiares y programas musicales para darle paso a la radio de nuestros días.

Así, mediante los relatos de locutores, periodistas, actores, músicos y técnicos que trabajaron en la broadcasting capitalina, (cuyas instalaciones se erigieron a imagen y semejanza de la BBC de Londres), reconstruye la época de mayor esplendor de la radiofonía argentina. Desde su nacimiento en 1935 y hasta los años ’60,  “El Mundo” fue la que sintetizó lo más valioso de la denominada “radio show” o “radio espectáculo”, que convertía sus estudios en verdaderos teatros abiertos a los oyentes.

Niní Marshall, Luis Sandrini y Juan Carlos Thorry, entre otros artistas, se proyectaron hacia el cine y la TV desde los micrófonos de LR1 Radio El Mundo, al igual que Alfredo De Angelis, Aníbal Troilo, Atahualpa Yupanqui o Los Chalchaleros.

Fue la gran emisora para Antonio Carrizo y Cacho Fontana, y también fue la señal que permitió que miles de argentinos escucharan en vivo las voces de Lola Membrives, María Félix, Orson Welles, Walt Disney y el talento de Edith Piaf y Nat King Cole.

Instalado en Buenos Aires, el marplatense Martín Berrade estuvo en su ciudad natal para presentar su libro y dialogó con LA CAPITAL:

– ¿Por qué eligió particularmente esa emisora, por sobre otras como Splendid o Belgrano?

– Dentro de la etapa de esplendor de la denominada radio show o radio espectáculo, en la que la mayoría de las grillas estaban integradas por programas musicales y radioteatros, El Mundo fue la que se destacó desde que nació el 29 de noviembre del 1935 hasta bien entrada la década del ´50. Era una emisora que tenía el único edificio en la Argentina construido para su fin ya que fue hecho a imagen y semejanza del BBC de Londres. Contaba con siete estudios maravillosos, con un auditorio con capacidad para 500 personas sentadas, con salas de grabación y un control central impecable. Y porque tuvo muy buenos directores artísticos y ellos tuvieron el talento de elegir a los artistas que protagonizaron las temporadas radiales más exitosas entre las décadas del ´30 y la del ´50.

– En su libro demuestra un extenso trabajo de investigación, con testimonios y anécdotas, pero deja entrever que hubo material difícil de conseguir como las grillas de programación.

– Sucede que no hay demasiado registro de esa época de dorada porque los argentinos no cuidamos mucho lo que hacemos en cuestiones artísticas o periodísticas. Entonces hay muy poco material disponibles. A mí siempre me fascinó el edificio de Maipú 555, donde hoy funciona Radio Nacional. Son instalaciones encantadoras, con rincones mágicos. Y a partir de esa inquietud comencé a investigar.

– ¿Empezó por las paredes para recrear el contenido?

– Yo era conductor y productor de Radio Nacional y en los tiempos libres recorría el edificio y me preguntaba qué hubo acá. Y así empecé a dar con las historias del libro.

– Es difícil, pero maravilloso para quienes no fuimos testigos de esa época, imaginar lo que allí se generaba.

– Imaginate que en una tarde de la década del ’50 desfilaban por ahí Edith Piaf, al rato Atahualpa Yupanqui y después caía Aníbal Troilo con sus músicos; se cruzaban con Niní Marshall y Cacho Fontana.

– A su vez, a medida que transcurre la cronología de la radio se soslaya los devenires históricos de la Argentina.

– Seguro. La radio en ese tiempo, en el que la televisión no existía, fue la caja de resonancia de lo que sucedía en distintos ámbitos como la política, la sociedad o el arte. Y El Mundo tenía un extra: estaba en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, a media cuadra de la calle Lavalle. Entonces ahí se encontraban las voces más destacadas de la Argentina, el arte, el deporte y la comunidad científica.

– Sin plantear melancolía, el libro pareciera generar una nostalgia de un tiempo que no vivió.

– Efectivamente, no sé si existe una nostalgia por algo no vivido, pero fue una etapa linda. No sé si fue la mejor porque también hoy, en la actualidad, (la radio) tiene sus cosas más que positivas como los alcances a través de internet y una proyección de distancia que quizás antes no tenía.

– Claro, pero antes la emisoras eran el epicentro informativo y cultural de la sociedad…

– En ese tiempo, a diferencia de nuestros días, la radio le daba mucho espacio a los artistas. Hoy por hoy van a hablar de lo que hacen en el teatro, el cine o la TV. Sin embargo, antes ahí trabajaban y vivían de la radio. Al mismo tiempo generaban la agenda periodística dado que sino aparecían los boletines de El Mundo, Splendid o radio Belgrano al día siguiente no lo destacaban La Nación o La Prensa. Hoy la radio, con los temas periodísticos van detrás de los diarios o la televisión.

– Otro aspecto de agrado para el lector es la forma en la que están planteados los contenidos, en una cronología no lineal.

– Para mí fue todo un tema ver cómo dividía al libro. Eso lo trabajé una vez que tenía toda la información recopilada. Sucede que la radio hoy tiene dos o tres géneros de programa, en la que predomina el magazine. Pero en ese tiempo -décadas del ’30, ’40 y ’50- nos encontrábamos con programas de música clásica, otros de tango, otros de música de las provincias, comedias familiares como “Los Pérez García”, radioteatros, los boletines sintéticos, los programas periodísticos, los deportivos, las audiciones especiales en la que actuaban grandes figuras nacionales e internacionales y los charlistas. Luego, en los ´60 se reducen a dos formatos: los musicales y otros de interés general. entonces, así dividí los capítulos.

“Cuestión de competencia”

– Tal como lo plantea en su investigación ¿ la primera competencia de la esa radio no fue la TV?

– Fue algo que a mí me sorprendió mientras investigaba. Pero fueron clave los testimonios de Hugo Guerrero Matinehiz, Julio Maharbiz y Lionel Godoy, quienes destacaron que en la década del ’50 entró con mucha fuerza el disco y detrás de ello los intereses de las empresas de grabación. Entonces apareció el locutor disck jockey, quien ya no anunciaba las orquestas en vivo sino que presentaba los temas. Se lo denominaba “el montadiscos”. Y a partir de la llegada del “Club del Clan” se precipitó la catarata de programas musicales conducidos por disck jockey en detrimento de las orquestas de tango, las agrupaciones folclóricas y de música clásica.

– Entre los testimonios recogidos tanto de las figuras aún en vida como de los laburantes de la época ¿cuáles lo sorprendieron?

– Primeramente la memoria de los protagonistas. Y me encontré  con el cariño que le tienen a esa etapa de la radio los actores, locutores, dramaturgos de teatro y técnicos. Era una época en la que había mucho trabajo y se respiraba arte en cada rincón de la radio. Además, hay cuestiones que hoy son impensadas. Por ejemplo las locutoras tenían camarines para cambiarse a la hora de presentar grandes orquestas. O los locutores iban de frac a trabajar y llegaban a firmar la misma cantidad de autógrafos que los protagonistas de los radioteatros. El locutor era una figura central de la radio, eran artistas.

“La importancia de LU6”

En la historia del radio El Mundo, además de sus emisiones también se destaca el nexo con la cadena del interior del país y fundamentalmente con Mar del Plata.

Según Martín Barrade “una de las señales más fuertes de la red “Azul y Blanca” de Radio El Mundo fue LU6 Emisora Atlántica porque le garantizaba la llegada de sus programas no sólo a Mar del Plata sino a gran parte del sudeste bonaerense”.

“LU6 fue una de las filiales más importantes y particularmente tiene una historia sensacional que también merece ser contada. Pero eso, quizás sea otro libro”, remarcó.