Carta para la dalina Mónica Santa María, “a 25 años de su fallecimiento”

ArteargentinA:  UN DÍA COMO HOY, EN 1994, NOS DEJABA FÍSICAMENTE !

Querida Mónica:

Antes que nada debo confesarte que vacile mucho sobre como comenzar a escribir esto. No encontraba una forma. Me quedo corto de palabras. Cualquier nubecino o nubetor también se quedaría corto de palabras a la hora de escribirte y recordarte.

Hoy solo nos quedan memorias. Memorias que nos dibujaste en nuestros recuerdos con tu sonrisa, tu facilidad de comunicación, y en cierto modo, ese afecto que muchos sentimos al ver como hablabas ante las cámaras de la nube. Aun sin conocerte personalmente, muchos niños se identificaron contigo.

Cada fin de semana, millones de niños esperábamos frente a nuestros televisores, hasta que aparecían tu y Almendra (y más tarde también Lily y Xiomy) iluminando nuestros rostros con diversión y alegría. Eran años hermosos. En tu caso particular, lo tenias todo: Fama, dinero, una belleza incomparable, y el corazón del publico más alegre de América Latina: Los niños.

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Pero, en nuestra inocencia y alegría, nunca nos enteramos de lo que estabas pasando, y lo que sucedería poco después…

Fue bastante triste despertarse el martes 15 de marzo de 1994 (dos días después de lo sucedido) y encontrar estas noticias en la prensa local. Noticias que caían como golpes en la mente y corazon de los nubecinos y nubetores:

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No lo podíamos creer. La única pregunta que nos hacíamos todos era: ¿Por qué?

Lo que se decía en los medios era algo confuso al principio, pero la información final fue más triste aun: Tu muerte no fue accidental.

Pasaban los días y los nubecinos y nubetores, quienes nos encontrábamos absolutamente en shock, nos fuimos enterando de varias cosas que pasaban en tu interior, y que nadie pudo ver a tiempo para evitar tu lamentable desenlace.

Quizás la manera que elegiste para llenar ese vacío interior que sentías no era la podía eliminar ese problema. Quizás la falta de cariño que sentías no estaba en buscarlo en los brazos de los Diego, Arturo, y finalmente en Tino. Quizás ese vacío pudo haberse llenado con un amor y cariño que tenias en tus manos, pero que puede ser no pensaste que era real: El de los nubecinos y nubetores.

Porque, era real. Aunque quizás no lo pudiste ver a tiempo, ¡era real! Aun al día de hoy, los nubecinos y nubetores (que ya somos adultos) expresan el gran cariño y aprecio que te tienen. Y aun hoy, te lloramos. Tengo la convicción de que si te hubieses refugiado en ese cariño, en vez de buscar la felicidad en relaciones inestables, no te hubieras sentido tan vacía, y, en cierto modo, sola. Como dijiste una vez, en la introducción de una canción en el programa:

“…a veces cuando te sientes triste, sola, vienes y los nubecinos te suben el ánimo, porque están compartiendo su cariño contigo…”

Recuerdo con gran pesar el programa homenaje que se hizo en tu memoria, y el dolor que se podía percibir en las cindelas, golmodisy sobre todo, en tus compañeras de conducción. Para los nubecinos y nubetores fue mucho peor. Algunos no pararon de llorar por semanas (según anécdotas que leí). La nube se fue apagando poco a poco de nuestras pantallas hasta desaparecer en 1997.

Cuanto deseamos que ese día hubieras encontrado alguna ayuda, alguien que pudiese haber evitado tu triste deceso.

Pero, en nuestros corazones, la nube sigue vigente. Y, principalmente, tu también. A 25 años de ese triste día, sigues presente en ese recuerdo hermoso de nuestra niñez que se llamo Nubeluz. Sigue presente tu mirada, que parecía traspasar los límites de la pantalla de televisión. Pasaran los años, y te seguiremos llorando… pero amándote a la misma vez.

Con cariño eterno

Un nubetor.