Reflexiones en ArteargentinA con Martín Rodriguez Flores: Un hombre maduro “te ama de pies a cabeza”

Un hombre maduro sabe que la belleza física es una cuestión de perspectiva. Un hombre que te ama ve belleza en cualquier rincón de tu cuerpo. No le importa las arrugas que tengas ni las que saldrán después; no le importan tus estrías ni los kilos que tengas demás. A un hombre maduro solo le preocupa mantenerte feliz para que jamás te nazca la idea de dejarle.
Su amor por ti es tan grande que él no es capaz de ver que seas muy alta o muy pequeña, tal vez en un principio fueron rasgos que lo enamoraron, o que nada influyeron en que desarrollara afecto por ti. Él no se detiene a mirar ni juzgar tus defectos, él te ama con ellos, y jamás pensaría en juzgarte por tu pasado. A él solo le importa, desde el día en que te conoció, asegurarse de que te sientas bien a su lado.
Un hombre de verdad te querrá cada día, incluso los días en los que ni tú misma te aguantas. A él le encanta hacerte sentir mejor, jugar con algunas palabras para hacerte sonreír y sacarte de tu molestia. Él está enfrascado en hacer que siempre te sientas bien física y emocionalmente. Él sabe lo que es el dolor del desamor porque él es alguien que no teme entregarse. Cuando él ama, ama completamente.
Él cree en tu libertad, abraza tus sueños, adora tus ocurrencias, te ayuda a concluir tus metas, a abordar tus ambiciones y sobre todo, ama cada detalle de ti porque toda tú eres la mujer perfecta para él. Nadie lo anima a robar su mirada, nada ni nadie quita la atención que te da a ti. Él es un hombre maduro consciente de lo que tiene y seguro de su lealtad, así que él busca devolverte igual o más de lo que le das.
Jamás intentaría cambiar algo de ti, él te ayuda a crecer, a convertirte en la mujer que quieres ser sin influenciar en tus deseos; porque es que su mayor deseo es que seas completamente feliz. Te ayuda a que tengas sed de éxito. Y es que un hombre maduro no cambia, un hombre maduro se queda para ayudar a crecer y evolucionar. Y así como lo hace contigo también disfruta de tu apoyo.
Un hombre maduro te da alas, no te las corta. Te da la mano si estás sobre el suelo, te pone el hombro para que llores si lo necesitas y llora contigo si te hace sentir mejor. En sus brazos te sientes segura porque él es el lugar más cálido cuando sientes mucho frío.