Reflexiones en ArteargentinA con Martín Rodriguez Flores: «Gilgamesh, el inmortal»

Gilgamesh el Inmortal es una serie de historieta argentina creada por el dibujante y guionista Lucho Olivera, basada en la antigua leyenda sumeria del rey Gilgamesh, un hombre que busca la inmortalidad de los dioses. Pertenece al género de ciencia ficción y fue publicada a partir de junio de 1969 por la Editorial Columba.

«Trayectoria editorial»
Originalmente fue una historia única, pero debido a la petición de sus lectores se continuó escribiendo.
Después de realizar durante un tiempo los guiones Olivera dejó la tarea de escribirlos en manos de Sergio Mulko, quien, con el seudónimo de Leo Gioser, ahondó con sus historias en la psicología del personaje, rozando la metafísica y el esoterismo. Esta primera parte se escribió entre 1969 y 1975, y consta de 33 capítulos, la mayoría en blanco y negro.
En 1980 la serie fue reescrita por el guionista Robin Wood (capítulos 1 al 66), luego por Ricardo Ferrari (capítulos 67 al 138), y finalmente por Alfredo Julio Grassi (5 capítulos más), siempre con los dibujos de Olivera, ahora en color.

«Argumento»
Gilgamesh el Inmortal cuenta la historia de un joven príncipe nacido 3000 años a.C. en la antigua ciudad de Uruk (Mesopotamia), que se cuestiona por qué debe morir. Gilgamesh pierde a su padre en una guerra con un pueblo rival y es cuando decide que no morirá nunca. Una vez que es coronado rey de Uruk, entrena su mente y su cuerpo, se vuelve sabio, justo y convierte a Uruk en la ciudad más próspera de todo el mundo conocido. Todo parece ir bien excepto porque el rey comienza a adquirir extraños hábitos nocturnos, y mientras durante el día pasa la mayor parte del tiempo encerrado en su torre experimentando con la alquimia, durante la noche se para en la cima del templo a contemplar las estrellas.
Una de tantas noches, cansado del engaño de los que se dicen sabios y de experimentar y buscar una cura para la muerte, Gilgamesh sube a la cima del zigurat y pregunta a los dioses por qué debe morir. En ese momento ve una estrella fugaz pasar sobre su cabeza y estrellarse en la lejanía del desierto. El rey sube a un caballo y se dirige al lugar del impacto. Sorprendentemente, encuentra una nave espacial y se introduce en ella. Allí encuentra a un ser de otro planeta, más precisamente de Marte, llamado Utnapishtim, quien le revela que proviene de un mundo donde los seres no mueren gracias a que su tecnología ha llegado a un nivel superior. Gilgamesh le pide el secreto de la inmortalidad a cambio de curarle las heridas. El extranjero acepta. Una vez curadas las heridas, Utnapishtim le pide que atraviese un portal de luz y le anuncia que ya es inmortal. Antes de marcharse, la criatura le advierte que un día llegará a odiar la inmortalidad y que ese día deberá buscarlo en las estrellas para que él le regale la muerte. Gilgamesh le pregunta «¿cómo te encontraré?», a lo que la criatura le responde «tendrás millones de años para desarrollar el método para encontrarme».
Gilgamesh abandona el cráter desde donde la nave despegó y duda de lo que le ha dicho Utnapishtim. Sólo se percata de ello cuando un conjurado le atraviesa el pecho con una flecha y ve que no le ha matado. Gilgamesh exclama a los cielos «¡Soy inmortal!», y comienza así una odisea sin fin, en la que vivirá innumerables aventuras en distintos lugares y tiempos. Conocerá a personajes como Nippur de LagashDráculaAdolf Hitler y Sigmund Freud. Sin embargo, a partir de este momento la vida de Gilgamesh estará también marcada por la soledad y el desconcierto. Durante su devenir, el héroe reflexiona sobre lo absurdo de la existencia humana, repleta de guerra y muerte, y al mismo tiempo debe lidiar con el rechazo que recibe de parte de los mortales, a los que aterra por su naturaleza.
YO Eduardo Martín Rodriguez Flores,  como dueño y director de Radio El Mundo me siento muy identificado con este super héroe. Y cualquier similitud es mera coincidencia…